miércoles, 8 de mayo de 2019
Como el tango, siempre llega.
Y te llega un wathsapp de un amigo que te conoce muy bien y con quién has hablado y vivido tantísimo de idelogías y políticas. Y te quedás sin nada que decir.
Es así Eze, tenés toda la razón.
domingo, 5 de mayo de 2019
Una mirada sobre trabajar
Siempre me caractericé por amar el
trabajo por sobre la mayoría de las cosas. Suelo apasionarme hasta
lo indescriptible con lo que voy eligiendo. Por suerte, suelo elegir
mis trabajos. Tengo que valorar esa característica que transita mi
ser.
Esa pasión de mi persona por el
trabajo no deja de ser criticada aunque muy solapadamente.
Principalmente porque la vuelta económica habitualmente no suele ser
balanceada según los cánones sociales.
No digo que uno no tenga lo suficiente nunca, sino que el tandem dedicación/retribución
tiende a ser despareja y para resolverlo se suele mermar la energía
e igualarse para abajo. Cobro poco, trabajo poco. También
viceversa.
Es muy cierto que cuando uno trabaja
debe obtener como contrapartida un monto adecuado para justificar el
tiempo que se dedica en pos de restar tiempo a otras cosas que
también se cree son más valiosas que el propio trabajo. La familia,
lxs amigos, la recreación, el ocio.
Claro que sería muy polémico por mi
parte insinuar que no es verdad y que no hay prioridades.
El tema es como encaja y que representa
para cada quién lo que se hace.
Suelo hacer el ejercicio de consultar a
gente de qué trabajaría sino fuera profesional de lo que es o
trabajador de lo que es. Por lo general, hay un porcentaje altísimo
que haría cualquier cosa menos lo que está haciendo. Es ahí,
entonces, en dónde la cosa se pone linda porque, claro, cuando uno
no hace lo que quiere, por lo general no quiere hacerlo. Y si no
quiere hacerlo entonces siente que no está haciendo algo que le
gustaría. Así, sumamos valor a aquellas cosas que nada tienen que
ver con el trabajo.
Entonces, ¿qué es para una persona
trabajar? ¿Significa algo más que tener dinero? ¿qué trabajo
haría si no hicieras lo que hacés? ¿Si lograras hacer lo que
realmente te gusta, trabajarías más?
He escuchado hasta el hartazgo gentes
que dicen que lo primero es la familia, que por trabajar perdieron
tiempo con la familia. Un concepto que se replica en la calle, en los
medios de comunicación, en películas. Es corolario de conclusiones
intransigentes de que el trabajo nos rompe la familia y nos desgasta
el tiempo.
A su vez el trabajo también es un
instrumento de dominación de clases e identificación de clases. No
quedan lejos los análisis económicos, políticos y sociales que nos
determinan el concepto de lo malo que es trabajar. Imaginate que en
gran cantidad de casos, hay unxs menos que tienen poder y que ese
poder lo sostienen a través del trabajo de otrxs. De otrxs a quién
no suele gustarles su trabajo porque en realidad harían otra cosa.
Entonces es un combo explosivo de explotación y muchas veces de
autoexplotación.
Nuestra historia se puede ver a través del
trabajo, de las relaciones del trabajo. Parecería que todo está
armado para pensar que el trabajo es lo peor que nos puede pasar. No
nos retribuyen bien, nos resta vida familiar y amistosa, nos roba
tiempo, nos hace tener horarios, nos convierte en oprimidxs u
opresorxs. Porque suele pasar que el que trabaja de opresor/a tiene
por sobre sí otrx opresor/a que lx oprime. Y así como un círculo
vicioso que alimenta la maldad del trabajo.
Por último, y para nada menor, el
trabajo implica dinero y dinero es la base de nuestra sociedad hace
mucho tiempo ya. Entonces trabajamos para tener dinero no para
trabajar en si, por lo que el trabajo deja de ser la búsqueda de
algo para ser apenas un medio para. Y un medio que no gusta, que
resta ocio y felicidad y que oprime. Una cagada trabajar entonces.
Así, el imaginario y la construcción
del sentido común pone al trabajo en éste lugar tan espantoso.
Solamente le dan una característica que es la dignidad. Que, sería
otra vez polémica si dijera que bueno pero no se sí tanto.
El trabajo no oprime, lo hacen las
personas.
El trabajo no nos resta tiempo a nada,
es el sistema o nosotrxs mismos como forma de justificar deseos
ocultos.
El trabajo no es digno, somos dignos si
valoramos lo que hacemos en pos de nuestrxs ideales.
El trabajo no es eso que tenés, el
trabajo es una manera de relacionarte con el trabajo.
El trabajo es poder sentirse activo y
el trabajo debe ser parte de lo que somos porque también somos lo
que hacemos.
Trabajar es también pasarla bien más
allá de los espacios de ocio.
Esta oda al trabajo es un intento de
repensar lo que nos pasa con el trabajo. El que teníamos, el que
tenemos y el que tendremos. Es intentar pensar qué es para cada unx
y porque hay un montón de trabajo que nadie valora como tal... como
mi vieja que sigue planchando y que aún no lo puedo comprender.
viernes, 26 de abril de 2019
Los inodoros de Santiago
Dice
la leyenda que a principios de los ochentas en la zona sur del
conurbano vivía un señor que tenía el don de conseguir inodoros,
llevarlos a quien lo necesitara e instalarlos.
Se
hacía llamar Don Santiago. Era flaco y de pelo entrecano. Caminaba
lento como arrastrandro las piernas. Pantalón de corderoy marrón,
camisa blanca. Su ojos pequeños no impedían ver sus párpados
caídos como alimentando su imagen de cansancio.
Nadie sabía dónde los conseguía los inodoros, pero nadie le preguntaba.
Nadie sabía dónde los conseguía los inodoros, pero nadie le preguntaba.
Por
alguna extraña razón, podía identificar la necesidad del
artefacto. Una vecina del barrio de Gerli contaba que solía verlo
mirando casas en construcción, sin embargo, nunca llegó a
comprobarse la veracidad de esos dichos.
Si cualquier persona empezaba a pensar en la necesidad de comprar un inodoro,
Don Santiago giraba en la esquina y aparecía en la casa cargando
uno. Así nomas, sin envolver. Lentamente llegaba a la puerta de la
casa, bajaba al piso el inodoro, en silencio le
ofrecía un saludo con su mano y entraba a la casa a instalarlo.
Nadie
nunca se atrevió a detenerlo.
Luego
de una hora, se lo veía salir con su andar cansino y girar nuevamente en la
esquina.
Don
Santiago se ocupó de percibir necesidades hasta fines de los
noventas que enfermó seriamente de los pulmones.
Las
últimas veces que lo vieron, tosía mucho y cargaba inodoros con
mucha dificultad.
Los
restos de Don Santiago están en el cementerio de Lanús desde el
invierno de 1999. Una multitud de gente lo despidió. Desde esa
fecha, muchos vecinos agradecidos con el trovador de baños
decidieron crear una fundación para recordarlo y valorizar la
función social cumplida.
Hoy,
la Fundación Amigos del Inodoro “Don Santiago” es uno de los
pilares en la búsqueda, entrega e instalación de inodoros de la
zona. Enfocan su tarea en aquellos que no puede cambiarlo por
cuestiones económicas o afectivas realizando asistencia y tutorías.
Además, han desarrollado un “banco de inodoros” en dónde se
producen intercambios solidarios.
En
la sede de la fundación, puede verse una foto de “Don Santiago”
con la leyenda “vos siempre pensando en nuestros inodoros y nosotros siempre llevándote en nuestros corazones”.
Dedicado a Santiago y a Victoria, fundadores del banco de inodoros, por ser inspiración para la sonrisa.
lunes, 15 de abril de 2019
No te metas
Es necesario que nos
sentemos a mirar cómo hacer para entender. En vez de eso parece
necesario imaginar que se sabe lo que se cree que se sabe y empezar a
crear la necesidad de intervenir sobre la creencia del saber para
buscar respuestas a problemas que nadie plantea y que nadie pregunta.
¿Acaso usted cree que el
no hacer lo que uno cree que es lo que hay que hacer le da derecho a
opinar sobre lo que hacer?
A veces lo más
importante es comprender que las creencias propias sobre lo que otrx hace es menos importante que sentarse a comprender lo que otrx hace a
través de la mirada del otrx.
El trabalenguas es para
tratar de entender lo que parece que no se entiende y no sólo eso
sino que busca que usted comprenda que lo que no se comprende porque
mucho se dice pero no se escucha.
Así, lo que se hace es
mas importante que lo que se cree que se hace.
Y lo que se dice es menos
importante de lo que se cree que se dice sin decir.
Lo que se dice sin decir
es que no se entiende.
Y si no se entiende,
entonces no se meta.
viernes, 12 de abril de 2019
Mañanas de otoño
¿Somos acaso, mesas vacías?
¿Somos mañanas silenciosas?
¿Veredas limpias?
¿Somos acaso, soles de otoño?
¿Somos asientos vacíos?
¿Carpas de colores?
Si las mañanas de otoño tuvieran voz, cantarían canciones tranquilas. Si tuvieran manos,
pintarían las calles de colores pasteles. Si tuvieran pies,
bailarían entre las hojas secas. Y si tuvieran sentimientos,
sonreirían mostrando de vez en cuando una mueca triste.
Pero no lo hacen, porque las mañanas de otoño no son mañanas, soy ayeres futuros.
domingo, 7 de abril de 2019
Estuche
Cuando iba a levantar el estuche y lo que quedaba de los anteojos, pasó un vendedor de churros motorizado y se lo robó. La moto disparó a toda velocidad lo que no dio tiempo al señor a reaccionar. Incrédulo miró al cielo y salió corriendo a los gritos. La moto le llevaba ventaja pero dejaba caer churros por la velocidad. Siguió el rastro de esa masa frita crujiente hasta que vio la moto detenida sobre la vereda de un lavadero de ropa. Se detuvo, tomó aire y avanzó hacia el otro lado de la calle a rescatar sus rotos anteojos. Cruzó y esquivó un colectivo. Pero no logró esquivar al camión que venía del otro lado. Fue un segundo en que todo pareció irreal, todo le daba vuelta, la calle, la moto y los churros. Y recordó sus anteojos. Ese fue su último pensamiento.
viernes, 5 de abril de 2019
Incondicionales
El misterio de tus ojos encierra tanta duda como certeza. Hay una mano que cuida tu transitar y tal vez sea una mano de seis dedos en donde el sexto es solo el indicio del exceso. Esa mano se convierte en abrazo que descansa. Los descansos estimulan las realidades para convertirlas en acción posible. Tus descansos no miden los vértigos pero desafían instintos. El abrazo se torna preocupante por culpa del sexto dedo, pero la preocupación no es tal cuando parece que se entiende todo. Tu todo es tambien un misterio y no hay un todo misterio que no sea atractivo. El misterio de tus ojos se convierten en mano y luego en abrazo y luego en vuelta a empezar como si nada hubiera existido. Pero existe el nada misterio y esta en tus ojos de a ratos. Está en ese instante de abrazo que descansa y que, cierto y para nada misterioso, no tiene ni tendrá condiciones.
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