viernes, 13 de mayo de 2011

Sopa de Tiempo

Escupimos
Estamos sentados en la oscuridad de la noche. El círculo es perfecto. Nuestras manos entrelazadas tiemblan de miedo. Es el pánico de ser invisible.
Uno a uno nos paramos y caminamos hacia el centro de la ronda. Una olla grande sostenida por carbones rojos hierve incansablemente.
Agachamos la cabeza.
Aquel que camina hacia el centro lo hace despacio pero deseoso de llenar su alma de fuego sagrado.
Nos paramos frente a la olla gigante y tiramos en ella un reloj. Uno a uno hervimos nuestros relojes.
Llegamos a ser sesenta. Ahora somos cuarenta y dos. Del resto no supimos nada.
Lloramos
El más grande de nosotros apaga el fuego cuando el último deja su reloj. Tira arena con una pala tapando cada despojo de brasa. Dice palabras que solo nosotros entendemos: “Ara pasum tae” (las horas pasan)
Todos miramos el piso y con nuestras manos apoyadas en él meditamos largos minutos. El frío comienza a calar los huesos.
Temblamos.
No hay más relojes en nuestras muñecas. Fueron convertidos en sopa de tiempo. Nos abrazamos en torno a la olla fría sabiendo que nada de esto pasó sin huella.
Encontramos el camino a nuestras casas marcadas por el fuego y los misterios horarios.
No volvemos a pensar en el tiempo.
Dormimos.

lunes, 2 de mayo de 2011

Mala Suerte

Termotanques
Años
Motores de agua
Eléctricos
A gas
Esporádicos
Comunes
Día a día
Noches frías
Costas
Enchufes
Irreconocibles
Entrar en la ducha
Poca agua
Agua fría
Esperar
Que se apaga
Constantemente
Termocuplas
Quemadas y viento
Baja presión
Chorrito de agua caliente
Endemoniada agua
Chorro hirviendo
Sur 
Lejano
Inexplicable
Costa a suburbio
Ciudad a montaña
Repetitiva
Insospechada
Inimaginada
Constante
Suerte
Mala


martes, 29 de marzo de 2011

DOCE MIL GIROS EN REDONDO



-RESPONDEME  UNA PREGUNTA

-¿DOCE MAS DOCE ES DIOCIOCHO?

-NO, VEINTICUATRO.


SON TODAS AQUELLAS LUCES QUE DURANTE EL AMANECER DAÑAN LOS OJOS LLENOS DE HUMO DE CIGARRILLO.


GIRAR EN REDONDO Y OBSERVAR LA POCA REALIDAD


EL  HOMBRE IMPORTANTE  LE PREGUNTA A UN HOMBRE BARBUDO:

-¿RECETA O VENTA LIBRE?

EL HOMBRE AFEITANDOSE CON GILETTE RESPONDE EXTRAÑADO:

-RECETA DE MEDICO HOMEOPATA

-¿GLOBULITOS?

-NO, GOTAS.


GIRAR EN REDONDO Y OBSERVAR LA NADA


-¿SE ENTIENDE LA LETRA?

-NI UN POCO. CREO QUE SON MUCHAS EMES O MUCHAS ENES.

-NO ENTIENDO PORQUE RECETA SI NO SE ENTIENDE.

-LISTO, DEJA. ENTONCES VENTA LIBRE.

-¿PARACETAMOL O ASPIRINA?


GIRAR EN REDONDO Y OBSERVAR LA BARBA


-NINGUNA, TENGO MALESTAR ESTOMACAL.

-ENTONCES RECETA Y GOTAS.

-NO, MI REMEDIO ES LA GRANDEZA.

-¿HACE QUE SE TE PASE EL DOLOR?


GIRAR EN REDONDO Y GOLPEAR EL ESCRITORIO


-NO SABES NADA, AFEITATE  LA BARBA NOMAS.

- ¿CURAS EL DOLOR CON GRANDEZA?

-YA, TE VOY A EXPLICAR: NO ME CURO, DEJA DE SER

-O SEA, PASA PERO NO SE NOTA

-YO NO LO NOTO, HOMBRE

-ENTONCES ¿TODO EL RESTO SABE QUE TENES DOLOR ESTOMACAL?


GIRAR EN REDONDO Y GOLPEAR LA CABEZA


-SEGUIS SIN ENTENDER IDIOTA

- NADA DE NADA

-LES DUELE AL RESTO, YA NO A MI.

-ESTOY COMENZANDO A SENTIR MALESTAR ESTOMACAL.

-TE DIJE, MEJOR NO SABER


GIRAR EN REDONDO Y CORTAR LA MEJILLA


-¿PARACETAMOL?

-GRANDEZA

-¿HOMEOPATIA?

-GRANDEZA

-¿ASPIRINA? ¿GLOBULITOS?

-NADA PARA VOS


GIRAR EN REDONDO DOCEMIL VECES MÁS

lunes, 21 de febrero de 2011

María y Manuel

Me miraba desentendida de la respuesta a esa pregunta tan necesaria que se había creado entre nosotros. Desde lejos, el pequeño canario paseaba su canto hasta los sinfines de la agonía musical.
(Parece que no nos hacía bien reincidir en preguntas.)
María consentía siempre cuando dejaba de mirarla e intentaba escuchar al canario cuando yo discutía con el viento.
Mi sombrero se caía sin dejar rastros de las pocas canas que adornaban mi gruesa cabellera. Era ese el lugar de mi encuentro. Solía mirar a María con un sólo ojo y en el borde de su rubia cabellera.
Nosotros, los que solemos llamarnos Manuel tenemos la tendencia a servirnos café con una pequeña cantidad de leche.
Pero la leche estaba ácida, igual que la mirada de María y tanto era así que el café se tiñó de morado llenandose de pestañas.
Entonces, la miraba entre lagañas directamente a sus ojos color madera. 
Me quedaba sin aliento.
Era necesario, todo esto debía acabar.

domingo, 20 de febrero de 2011

Hoy

"Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando, en silencio, que el arte los vista de la palabra para poder presentarse decentes en la escena del mundo" 
- Gustavo Adolfo Bécquer -

martes, 25 de enero de 2011

Pasares

  Que nada pase, que todo pase.
Que la realidad pese y pase.
Pese a todo, que todo sea todo.
Y pase todo o nada pase.
Es lo mismo, mientras algo pase.

jueves, 20 de enero de 2011

Silencios de Enero

Muchas veces me agota el sonido de la ciudad. Es un rumor claro y sencillo en donde las bocinas, los colectivos, la gente y hasta el sol hacen ruido.
Ruido asfalto, ruido rueda, ruido taco.
Me aturde de tal manera que desconecto mi sentido auditivo y lo reemplazo por imaginación. Me encierro en el mundo del no ruido.
Veo pero no oigo. A veces hasta veo lo que quiero ver.
Y comienzo a navegar por un sinfín de pensamientos. 
Puedo escuchar olores y reemplazar las calles por ríos. Descubro pisadas en hojas secas y silbidos de delfines en vez de escapes humeantes.
Puede que desoiga el grito de celulares y los convierta en canciones de cuna.
Espero que me visiten colibríes o camino por mundos de corales.
Imagino hacer una tarta de ombú y tocar el contrabajo mientras pasan liebres escapando de feroces lobos.
Sin embargo hoy, esa ciudad llena de decibeles me dio un recreo impensado.
Estaba parada esperando el 98 por la calle Venezuela y como un regalo enviado por  Vidar se produjo un silencio inigualable. 
Pasaban apenas autos y no asomaban colectivos. La gente caminaba en puntas de pie.
Mi sensación fue de profunda extrañeza, pero no demoré en disfrutar tan bella situación.
Insistí en oír ese silencio y reconocí la calle casi por primera vez. El asfalto, las líneas de cruzan por el, las señalizaciones de la esquina. El semáforo y su tic tan sutil cuando cambia de color. El sonido de la brisa y el de algún auto.
Sentí la puerta del vecino del edificio que estaba frente a mí y el clac de la reja.
La bolsa de la señora que salió del supermercado.
Una radio prendida.
Descubrí, que el ruido que grita no me permitía ver otros silencios con sonido.
Sonidos sutiles, sonidos colores, sonidos placer.
En esos breves segundos la ciudad dejó de aturdirme. La sensación de nada me dejó en la realidad que a veces escondo.
Pero ese silencio irreal.
Casi tanto como mis ríos y mis corales.
Porque es Enero
Y llega.
Y regala sonidos de silencio.


VIDAR (Foto + texto): Dios del silencio. Se dice que Odín amó en una ocasión a la bella giganta Grid, que vivía en una cueva en el desierto y que, tras cortejarla, la convenció para que se convirtiese en su esposa. La descendencia de esta unión entre Odín (espíritu) y Grid (materia) fue Vidar, un hijo tan fuerte como taciturno era, a quien los antiguos consideraban como una personificación del bosque primitivo o de las imperecederas fuerzas de la naturaleza.


A propósito de las SAD

Estos últimos días, los clubes son parte de la disputa ideológica que tiñe esta previa de ballotage presidencial. Frente a la reaparición de...