viernes, 31 de julio de 2020

Flores de limón

Antes de ser limones son pequeñas flores blancas que duran poquito. Duran lo que apenas dura verlas. Y las ves porque se caen. Tienen aroma a limón.

En cada rama hay muchas de ellas. Pero son silenciosas y con un corazón amarillo, son la génesis.

Pasan sin pena, con gloria y dan paso a pequeños frutos verdes.

Los limones nacen tan chiquitos como quien nace. Así y todo su aroma parece no disimular su futuro. Un futuro posible de ver en los días que siguen. Y entonces crecen y no cambian su color hasta que un leve amarillo va transformando su presencia.

Se amarillan, como las hojas en otoño.

Pero los otoños nos avisa del recambio, nos obliga a pensar en la decadencia de las cosas, en la finitud de los ciclos.

El amarillo del limón no se asoma amarronado, se convierte en cada vez más amarillo.
Algunos caen antes de ser lo que deben ser, Algunos no se sueltan ni logrando ser lo que son.

Dicen por ahí que sacarlos en su punto justo le permite al árbol reproducirse y crear nuevos frutos.

El limón maduro es poderoso, mira altivo lo que va a pasar. Y pasa que toda su madurez se transforma en momento exacto para ser parte de otra cosa o de otras cosas. Su naturaleza ácida y bondadosa ofrece alternativas inimaginables. Incluso, partido, lamerlo produce una sensación inigualable, digna de florcitas ignotas.

Algunos limoneros no descansan. En el frío del invierno regalan su proceso natural para la contemplación y el aroma deslumbra al viento helado de la mañana.

Aquellos que quedan luego de la madurez, se hacen chiquitos, arrugados, hasta el amarillo se opaca. El aroma se va, quedan apenas dejos de lo que fueron.

Y las flores que ya no son comprenden, justo en ese momento, que llegó el momento de volver a ser sin ser, de volver a crear en silencio, de volver a ser solo el bello secreto que permite ser al limón.


sábado, 13 de junio de 2020

Humanas


Pensarnos.
Porque nuestra corporalidad es un sujeto de cambio que necesita la libertad de poder decidir, como una búsqueda imparable contra quienes impedían e impiden esa transformación.
Pensarnos
Porque  somos casi todas mujeres  las que cuidamos a los viejos y a las viejas, a los niños y y a las niñas, a enfermos y enfermas.  Porque en hospitales y en los barrios les ofrecemos té y leche de cuarentena. Y de la vida.
Pensarnos.
Porque la revalorización y conquista de nuestros derechos incrementó el cansancio de tener que hacer todo lo que hay que hacer, lo que hacíamos antes, lo que hacemos ahora…  casi sin preguntarnos si está bien ser y hacer todo.
Pensarnos
Porque la existencia del deseo de ser lo que se quiere ser, se vio atrapado en una jaula de miedos. Y porque aún hoy, en esa inexistencia de posibilidades, de recursos, de saberes.. Aún hoy, millones de mujeres viven oprimidas al yugo familiar y machista.
Pensarnos
Porque como actoras sociales  y económicas, aún estamos relegadas en consideración para las tareas, todavía se oye el rumor entre hombres dudando de las condiciones de mujeres o desvalorizando ser pares cuando no hay ninguna duda que lo somos.
Pensarnos
Por todas aquellas que en mayor o menor medida, sufren violencia física. Porque en los últimos 5 años fueron 1450 mujeres muertas por ser mujeres. Y sin contar las anteriores,  otras agresiones y otros tipos de violencia.
Pensarnos 
Por las 400.000 mujeres que según estimaciones, deciden interrumpir su embarazo anualmente con el riesgo de perder su vida en el camino.
Pensarnos
Porque está en nuestra lucha correr el telón de un nuevo paradigma. Porque llenas de humanidad debemos transformar esa humanidad para que sea más humana.
Pensarnos
Porque no queremos seguir contando desigualdades ni muertes
Porque la lucha no para
Porque queremos la libertad de poder elegir decimos #abortolegalya
Y porque queremos seguir vivas #niunamenos

domingo, 31 de mayo de 2020

Junio


Mañana empieza junio. ¡Habíamos planificado tantas cosas!
Se pasaron todos los meses envueltos en incertidumbre, nuevos pensamientos, nuevas formas de sentirnos.

Mañana empieza junio. ¡Habíamos imaginado tantas cosas!
Y el corazón nos despierta remolón de hacer por el miedo a no saber qué hacer o si va a servir lo que veníamos haciendo.

Mañana empieza junio  ¡Habíamos pensado tanto en salir!
Y navegamos entre imágenes pixeladas, compartimos mates lejanos, redimensionamos las  necesidades, miramos números, rascamos el fondo de las cuentas de los bancos.

Mañana empieza junio ¡Habíamos dejado tanto pendiente!
Nos enamoramos de las formas nuevas. Nos sorprenden las palabras. Nos entristece la falta de otras pieles en nuestra piel.

Mañana empieza junio. ¡Habíamos organizado tantas cosas!
Ya no es tanto tiempo. En vida normal apenas nos hubiéramos dado cuenta que el tiempo pasaba.

Y el tiempo pasó. Y sonrío a quien quiero sonreír. 
Pero mañana, empieza junio.

sábado, 16 de mayo de 2020

Tu ser, no ser.


Dedicado a los que aún mirando, no dejan de mirar.

Es el eco de la noche misteriosa, es el calorcito del sol que de noche no se ve. 
Es la flor que crece mientras miramos brotar las sonrisas.
Mis palabras envueltas en canciones descubren esas miradas tensas que relajan pensamientos vacíos de pensar.
El mundo se abre en cuatro partes de manzana verde ácida y mi mirada rejunta la sospecha de no ser.
Ser, no espanta las gotas de esa lluvia constante que desata melancolía por ser y tener.
Y ves mi cara envuelta en humo como la transformación tan sencilla como el deseo de tener todo para no imaginar nada.
Los pasos que damos son extraños, como artistas locos creando visiones inimaginables.
Tu ser, no ser, da color en una paleta cromática que ansia el silencio. Que espera el silencio. Que añora el silencio.
Habrá un misterio sin sentido cuando nos tomemos de los codos y me enamore de un sol que revolotea ese cielo que algun vez dejaste de mirar.



martes, 12 de mayo de 2020

The Truman Show


Como cada dos o tres días salgo con mi bici a comprar. En la ruleta del abastecimiento soy yo quien mayormente se ocupa del quehacer pues, de alguna manera es mi forma de reconectarme con el entorno, tan necesario para mi como hablar.
Así, viajo en bici, miro los árboles, las calles vacías, el sol matinal que ilumina el cemento, o las nubes que pasean tiñiendo de gris los días.
No me cruzo casi con nadie pero sonrío a casi todos y todas. Porque el salir me produce alegría de ver. Los demás que miran mi sonrisa seguramente creen que estoy medio trastornada y me sonríen. O por ahí solamente sonríen sin yo tener nada que ver.
Hoy volvía de mis compras, con mi barbijo y las bolsas de compras a cuestas y decidí cruzar la vía por la barrera opuesta a la que siempre cruzo. Quedé en el paso a nivel y cerquita de las vías. Justo salía el tren para capital. Me paré, agarré mi bici por su manubrio y esperé mirando hacia arriba el tren que imponente comenzaba a pasar frente a mí. Era altivo y ruidoso y quedé mirandolo hacia adentro, desde el abajo. Veia la gente que iba cómodamente sentada. Había lugar a pesar de la hora. Muchos asientos vacíos. Cada persona en el tren miraba por la ventana o para el frente o para abajo y tenían su barbijo como quien sale vestido. Los vagones pasaban y sentía la inmensidad desde abajo y lme asombraba  de las personas con barbijo. De repente pensé que no entendía bien que pasaba. Era un cuento o en una dimensión no real de la realidad. 
¿Cómo es que estamos transportándonos con nuestras bocas y narices tapadas, todos y todas?  ¿Cómo es que buscamos abastecernos como un medio de conexión social?
Esa gente y ese tren me llevaron a un extrañísimo lugar de descreer de la realidad vivida. Es una caricatura de vivir. ¿Es verdad todo estamos que estamos viviendo?
Mi cabeza giraba y giraba y los pensamientos en ella pero no lograban tener claro si somos lo que estamos viviendo o vivimos lo que somos. Por otro lado tampoco sabía cuán cierto es nuestra realidad. Al final casi confirmé que seamos la creación de un escritor o una escritora que decidió escribir un libro de ciencia ficción y que estamos viviendo esa vida creada, como Jim Carrey en The Truman Show.  
Y esa vida tiene un límite donde termina el mar, que es donde chocaremos y todo para darnos cuenta que todo era una maldita escenografía.

miércoles, 22 de abril de 2020

Desarrollo local y el nuevo paradigma

El desarrollo local como un espacio multidisciplinario que habla de las relaciones entre desarrollo y entorno territorial y con un abordaje de políticas públicas orientadas a generar condiciones de construcción de ciudadanía en un determinado territorio. El desarrollo local busca usar distintas herramientas que incrementen la competitividad económica, la cohesión social, la sostenibilidad ambiental y la capacidad innovadora y adaptativa. (1)
La CEPAL define ese mismo desarrollo como un proceso de construcción social del entorno, impulsado por la interacción entre las características geofísicas, las iniciativas individuales y colectivas de distintos actores y la operación de las fuerzas económicas, tecnológicas, sociopolíticas, culturales y ambientales en el territorio.
En cualquier definición, encontramos dos conceptos esenciales que deberíamos definir primero. Por un lado qué es el desarrollo y por otro qué es territorio. 
Cuando hablamos de desarrollo estamos hablando de un crecimiento equitativo en la calidad de vida expresada a través de la mejora en el alcance de los derechos y de las obligaciones de los ciudadanos y ciudadanas a través de una mejor calidad de vida desde lo cultural y económico.
Lo territorial por su  parte, nos habla del entorno que nos rodea y que teniendo sus propias características se ve influenciado y transformado por el humano que busca de adaptarse y adaptarlo. En lo territorial encontramos la relación directa con lo cultural, con las características que hacen a lo que somos en un determinado lugar. No es único ni de igual tamaño. El territorio varía en tamaño y en forma, y si bien no tiene que ver exclusivamente con lo geográfico, se asemeja bastante. 
El desarrollo local entonces, se enfoca en que dentro de un espacio determinado geográficamente y que posee de relaciones sociales y económicas entre las personas a través de una identificación de las características culturales propias, se genere un incremento en la calidad de vida ya sea económica, como social, como ambientalmente. 
En los últimos tiempos tiempos, ha mermado significativamente la relevancia de lo global. Sin hacer mucha historia, el proceso que nos encuentra previos a la pandemia mundial era un proceso de globalización local. Aunque suene extraño, comenzó a perder importancia la masividad de “las cosas” para darle lugar a espacios de comunidad que permitan fortalecer sectores específicos y para nada masivos. El advenimiento de la big data revolucionó el concepto de la masividad para iniciar un proceso de entendimiento local pero globalizado. Surgen así, infinitas comunidades sobre temas específicos y culturas específicas probablemente pequeñas pero que se conectan a través de la tecnología independientemente de lo geográficamente territorial. 
A su vez, muchas políticas públicas sociales y económicas, y en contraposición de la existencia de un neoliberalismo feroz que despersonaliza culturalmente todo aquello que se le atraviesa por el camino, comenzaba a poner en valor el desarrollo local, la importancia de los actores locales que generan progreso y desarrollo geográfico. Comenzaba a primar la asociación entre los actores locales sea de la sociedad civil o el estado. Se había comenzado a poner en valor la relevancia de la representatividad colectiva por fuera de las estructuras burocráticas de antaño y que esa representatividad local es lo que generaba y fomentaba las políticas locales de desarrollo. 
Toda esta tendencia motivada entre otras cosas por la tecnología cada vez más indispensable, por los cambios en la costumbres, por el signifcado de los asociativo y por cambios en las propias política pública, se vieron impactados por el COVID19 que llegó para romper todo lo imaginable e incluso lo inimaginable. 
La situación del desarrollo local entendiendo tal como lo entendíamos, choca frente a la necesidad de resignificar inicialmente lo territorial. Parecería que cada vez más lo geográfico va perdiendo contra lo comunitario, como un espacio que vincula culturalmente las personas independientemente de su espacio físico.  Esta nueva forma de vivir que nos impacta recién hace poco tiempo, ha venido para quedarse casi sin lugar a dudas. Es nuevas formas de relaciones territoriales ponen en alarma el concepto de desarrollo y por ende del desarrollo local. La invitación parecería entonces es construir nuevos paradigmas de desarrollo que nos permitan resignificar los las estrategias para la mejora de lo social, lo económico y lo cultural. Hoy las comunidades extra espaciales se ven fortalecidas, las relaciones interpersonales mutan a la distancia y sobre todas las cosas la sensación de incertidumbre sobre lo territorial y económico nos licúa la capacidad de comprender la relevancia de las acciones que efectivamente realizamos. 
Estamos en presencia de un momento donde los libros de historia contarán que fue el inicio de un quiebre económico hacia otra forma de relaciones, que seguramente derivará en otras formas de interrelación social y un cambio profundo en los conceptos de desarrollo tal como era hace un par de meses atrás.
Los gobiernos de los Estados deberán ser vanguardia para comprender los procesos de cambio, para adaptarse a los cambios culturales y ambientales y a entender el nuevo significado de lo territorial. Y de lo que es el desarrollo en este nuevo paradigma.
Las políticas públicas tienen la difícil tarea de ser lo nuevo que somos. 
Y nosotros y nosotras también, como sociedad, no debemos dejar de estar atentos a nuestra nueva tierra, hoy, que alguien decidió que es su día.


(1) Qué es el desarrollo local, Fabio Quetglas 

Marcela, la pastelera


Marcela esta completamente decidida a convertirse en repostera.
Quiere estudiar. Quiere practicar.
Entonces se levanta temprano y elige recetas para cocinar. Sale, se pone el barbijo y va a comprar los insumos. Huevos, harina, manteca, azúcar, cacao, crema, chocolate amargo, un limón para rallar. A veces son otros los ingredientes.
Vuelve, lava todo con alcohol al 70%.
Se cambia. Se pone cómoda.
Nadie la mira y ella nada ve. Sólo un bol, una espátula y el futuro de repostera.


A propósito de las SAD

Estos últimos días, los clubes son parte de la disputa ideológica que tiñe esta previa de ballotage presidencial. Frente a la reaparición de...