miércoles, 10 de diciembre de 2008

25 años en Democracia



"El miedo seca la boca, moja las manos y mutila

El miedo de saber nos condena a la ignorancia.

El miedo de hacer nos reduce a la impotencia.

La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo

de decir, nos convirtió en sordomudos.

Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar,

nos enferma de amnesia. Pero no se necesita ser

Sigmund Freud para saber que no hay alfomabra

que pueda ocultar la basura de la memoria"
Eduardo Galeano




sábado, 29 de noviembre de 2008

Dimensiones

Mientras caía una gota de rocío, la mujer miraba el horizonte. Era una imagen ya vista. Todo le pareció igual. Tenía esa misma sensación de incertidumbre que solía acompañarla cada vez que caía rocío. Pensó. Su pelo oscuro contrarrestaba la blancura de su piel que insistía en opacarse cada vez que miraba el horizonte. Necesitaba entender porque a lo lejos todo era chiquito. Porqué un árbol llegaba a parecerse a una hormiga. La imagen lejana distorsiona la realidad, concluyó. No había manera de entender las dimensiones.
Los colores solían cambiabar lo que veía, lo hacía también el rocío.
Desde aquella ventana, miraba sin consuelo de entendimiento hasta que sus ojos se posaron en un punto fijo deforme. Insistió incansablemente en reconocer que era. Fue incapaz de hacerlo.
La mujer ató el cabello largo y oscuro que caía en su espalda. Lo ató con una hebilla blanca y pequeña. Una parte de él, rebelde a la opresión de la comodidad femenina se escapó, dejándose caer sobre un hombro abatido por el rocío.
Las hormigas dejan de existir en el horizonte. No son. Hay imágenes que dejan de serlo sólo por la incapacidad de verlas. Es un problema de dimensiones, finalmente dijo.
Sus manos buscaron acomodar el resto de cabello que escapó a la hebilla. Manos blancas, manos claras, manos que concluían en dedos finos y uñas rosadas. Atrapado en su totalidad, su pelo dejó de rebelarse. La mujer volvió con su mirada a ese punto fijo. El que era deforme. El que no era una hormiga. No me importa que es, se mintió.
La noche ya no tenia más sentido. Porque había rocío y colores. Y ellos cambian las dimensiones, como los horizontes.
La mujer entonces, tomó con sus manos los postigos y los cerró suavemente. Primero una hoja, a la que trabó sin cuidado y luego la otra. Cerró así su ventana y se detuvo un segundo.
Es un problema de dimensiones, y sonrió.


Foto: Fractal (Para que algo sea fractal debe cumplir con: 1-dimensión fraccionaria (cuanto mas chicha es la regla con que se mide mayor su tamaño) 2-compleja estructura de escalas 3-bifurcación infinita 4-autosimilitud (el objeto es similar a sí mismo a diferentes escalas.) Los fractales devienen de la física cuántica y es expresada entre otras teorías dentro de la Teoría del Caos. La escencia de ésta teoría es "el efecto mariposa".

domingo, 9 de noviembre de 2008

No puede ser!


"No puede ser que mientas a cada momento
no puedo creer destruíste todos los intentos
Y ahora que solo estas tu corazón no da más
quebraste tu libertad y te rompiste en mil pedazos
No puede ser dejaste pasar el momento
tu corazón parece una imagen vacía
Buscás y no encontrás
porque ya no queda más
perdete en tu soledad
esa que tanto buscás
No puede ser dejaste pasar el momento
no puedo creer en eso en lo que te has convertido
y lo que hiciste tan mal no lo podrás remediar ahora, no!
quebraste tu libertad y te volaste en mil pedazos"


Dedicado a mí.

Fragmento de "No puede ser!" de Lea
escuchalo en www.myspace.com/lealuzdia.com

martes, 28 de octubre de 2008

Cómo se convierte una esponja en una televisión de 29 pulgadas

Todas las génesis tienen algo de aburrido. Si nos retrotaemos al nunca bien ponderado Viejo Testamento, encontramos una serie de orígenes interminables. El origen en sí es el punto en el cuál la nada toma forma, forma de algo o forma de nada.
La irónía de la nada es crear nada. Y estamos bastante acostumbrados a ver que de la nada nunca surge nada.
Si embargo, la insistencia de creer en un origen que descubra creaciones de "algo" motiva mi pensamiento más escondido y lo resalta como un experimento científico.
En primer lugar deseo explicar la nada.
Hablamos de nada cuando hay vacío. El vacío de las cosas tengibles e intangibles. La no existencia que no es inexistencia. La primera nos da la sensación de no haber o ser, la segunda nos da la sensación de haberse perdido.
Si la nada es el origen, es no existencia. Algo entonces, puede ser inexistente. Por lo tanto, la nada no es inexistente.
En base a lo anteriormente expuesto entendemos que origen y existencia van de la mano y en el punto en donde ambas se encuentran generan la formación de algo distinto y distintivo.
Esa nueva creación deja sin sentido el origen. No es el origen.
Cuando la nada toma forma de nada o de algo, su origen se pierde. Su no existencia se transforma existencia o inexistecia. Pero nunca se transforma en origen. O sea, nunca se transforma en no existencia.
Si la esponja es el origen, la nada, la no existencia (siempre y cuando esa esponja no esté usada o no tenga significado para nadie ni para nada) su transformación puede derivar en los más raros resultados según el contexto donde se desarrolle. Y entonces, en base a su origen de absorción, puede decantar en una televisión de 29 pulgadas por el simple hecho de su conversión el algo. En algo existente o a veces inexistente.
La esponja nunca será lo mismo que una televisión de 29 pulgadas.
(El origen nunca será la nueva creación)
La televisión de 29 pulgadas tiene como fundamento la esponja.
(La nueva creación tiene como fundamento el origen)


Y ahora... vamos a McDonalds?

Foto: Bob Esponja

jueves, 23 de octubre de 2008

Mi flequillo y yo 2

Qué se dijo y se dice de mi flequillo (y el error de cálculos):

Desde el día sábado ha cambiado el panorama de mi felquillo. Me dí cuenta que no sólo es cortito sino que por está cortado en desniveles. Bien abajo, cerquita del cuero cabelludo debe medir aproximadamenente 1.5 cms. el resto 3 o 4, según de donde se lo mire.
A continuación, diferentes visiones de él por gente que lo mira.

"che Gabi, anda a limpiar el baño...jajaja" referencia a que parece un cepillo limpiabaños.
"eeeeeh, loco, todo bien...." con mano en V arriba de la pera moviendola diciendo "viejita"... ésto se produce entrando en la oficina, haciendo el chiste y saliendo rápidamente para hacer surtir efecto deseado.
"boluuuuda, te mataste!... "no te puedo creer..." con cara de pena.
mirando fijo al flequillo... "qué loco, despues de leer el blog lo tengo aca en frente....(luego de describir su poca linealidad)... pero es un flequillo loco..."
"Y Gabi..? y si te vas de vacaciones?... total despues crece..." mi jefe sin disimular su necesidad de no ver mi flequillo.
Bailes mickjaggerescos varios con sonrisa pícara.
Extorsión de no prestar mi PC por hora sin gastada.
"Te queda bien, te saca 2 o 3 años..." y luego continúa la gastada....
"Hoy tenemos techito" haciendo referencia nuevamente a la forma flequillar.
"Te lo escondiste hoy... no te quedaba tan mal...." Luego de intentar con miles de clips tirarlo para atrás.
"Pero si le queda lindo..." un único defensor de mi baqueteado amigo.

Lo peor de todo es que hay mucha gente que no lo ha visto aún...
Pero hasta acá llego este cuento, no les contaré nada más.
Estamos agotados. Mi flequillo y yo.
Y me voy cantando....

I can get no... satisfaction....

sábado, 18 de octubre de 2008

Mi flequillo y yo

Mi vínculo con la peluquería ha sido siempre inexistente. Recién hace un par de años suelo visitar nómademente peluquerías intentando encontrar algún prefesional del pelo que no me pregunte que quiero y haga lo que le gusta y lo que me quede bien. No sé decidir qué me queda bien para mi cara y lo pretendo de alguien que sabe. Mi ideal es sentarme, hundirme en mi mundo mientras otro decide que hacer con mi cabeza.
Pero no lo he encontrado aún.
Hace un tiempo ya que decidí tener flequillo. No porque me gustara ni porque este de moda ni nada. Sólo era una manera de cambiar. Los colores nuevos y distintos me dan un poco de miedo.
Entonces debute con flequillo. Tarea no sencilla la misma...
Tener flequillo alteró súbitamente mi vida. Cuando fui creada, a mi creador se le ocurrió meterme un remolino justo sobre la frente. Se imaginan lo que es. Nunca queda el pelo como debe quedar, en general hace una onda para un lado y otra para el otro. Impresentable.
Apenas salida de la peluquería todo parecía color de rosa... hasta que me enfrenté con él. Los dos solos. Mi flequillo y yo. A medida que iba secándose se convertía en una deformación peluda y con personalidad propia. Sentí un pinchazo en el corazón. Qué hago con él? Volví a mojarlo y pronta con un cepillo y un secador de pelo comenzé a darle alguna forma. Es un artefacto interesante el secador de pelo. Me compré uno de ellos sólo hace 3 años, previamente, lo desconocía.
Mi flequillo cedió finalmente y quedó bastante parecido a algo presentable. Pero la tarea me agotaba sobremanera. No soy mujer que pasa el tiempo arreglándose lo que finalmente en el futuro no tendrá arreglo. Sin embargo, tal agotamiento provocó la necesidad imperiosa (aunque triste) de comprarme una planchita de pelo. A mis treinta años, me vencía el sistema y me compraba otro artefacto para ese maldito flequillo.
Las cosas se facilitaron enormemente, y con solo dos minutos mi revelde amigo caía a mis pies lisito, lisito.
Según me contaban, tener un corte de pelo determinado requiere de un seguimiento periódico cual tratamiento médico. Visto y considerando mis antecedentes era casi imposible sostenerlo. Consecuencia, ese flequillo en principio de revista de modas, creció, se desarrolló y volvió a tomar decisión propia. Yo hice caso omiso a sus nuevos intentos de cuentapropismo y me dediqué exclusiamente a languidecerlo una y otra vez.

Su tamaño provocó que me convirtiera finalmente en un "emo" y que me miraran en la calle con cara triste y a su vez preocupados. Me decían que la vida es linda, que hay que disfrutarla , que no me suicide, entre otras cosas.
Agotada finalmente de pertenecer sin razón alguna a ésta tribu adolescente decidí volver a cambiar.
Pero basta de peluquerías, peluqueros y espejos enormes. Si siempre me lo corte yo... cual sería el problema voler a hacerlo? Me paré frente a mi espejo, tomé la tijera y lo corté.
Mi flequillo, asustado pareció achicarse y se enojó seriamente conmigo.
Error de cálculos. Serio error.
Ahora los dos estamos enojados.
El, porque quedó ridiculamente pequeño.

Yo porque no entiendo en qué pensé cuando lo cortaba y en mi error en los cálculos.
Ahora ese amigo del alma está completamente raro y chiquito.
Igual, nunca me importó demasiado.
Dicen por ahí que el pelo vuelve a crecer.
Que así sea. (por favor!)

Foto: consecuencias de una tijera en mis manos. Mi flequillo... uf


domingo, 5 de octubre de 2008

Simplificación

La razón de la complicación no es más que un momento.
El momento se transforma en un cuento que alguna vez alguien escribió.

Se cae una piedra al piso, se desprende de una pared sin reboque.
Una paloma grande baja a la vereda a llevarse una miga de pan que dejó un hombre con sobretodo marrón.
Una hoja se mueve con el viento.
Una tecla de luz es tocada por una mano arrugada.
Jose escupe el piso.
Una cuerda se rompe.
La mariposa se posa sobre una violeta marchita.
Un control remoto que no se encuentra.
Se apoya un libro sobre la mesa de luz.
Federico cae de rodillas al suelo.
Una babosa hace burbujas y agoniza por la sal.
El viento pasea una bolsa de plástico por la calle.
María cierra la puerta.

Los cuentos cuentan historias de cuentos.
Las historias son infinitos cuentos.
Las complicaciones son historias.
Lo sencillo, cuento.

A propósito de las SAD

Estos últimos días, los clubes son parte de la disputa ideológica que tiñe esta previa de ballotage presidencial. Frente a la reaparición de...