Estaban sentados en la plaza, Raúl y Beatriz.Raúl tenía serias intenciones de contarle a Beatriz algo que nunca le había contado. Beatriz estaba sentada al lado de Raúl y tenia que decirle algo que nunca le había contado. Pasaron las horas y ambos no decían nada.
Apareció de pronto una cucaracha bajo el asiento. Beatriz se asustó y se subió al banco. Raúl quiso ser el héroe e intentó pisarla con tan mala suerte que en el segundo pisotón se dobló el pie. Raúl estaba completamente dolorido y cayó desplomado en el sillón de plaza, con tanta mala suerte que rompió la pata del banco y provocó la caída estrepitosa de Beatriz. Salió despedida hacia el piso con tanta mala suerte que apoyó el peso de su cuerpo en la mano lo que provocó la instantánea quebradura de la misma. Casi inmovilizada Beatriz, Raúl intentó ayudarla pero con tan mala suerte que tropezó con el pie de ella y cayó directamente sobre Beatriz dando la cabeza contra el pasto. El hilo de sangre sobre la cien de Raúl asustó a la dolorida Beatriz que en un intento desesperado metió su mano en el bolsillo para sacar su teléfono y pedir ayuda, pero al hacerlo con el peso de Raúl sobre ella se le trabó la mano en el cinturón de él. Raúl, casi inconsciente trató de destrabar la mano pero con tal mala suerte que al torcer el brazo sobre su espalda se dislocó el hombro. Viendo semejante situación, Beatriz, ya sin manos posibles intentó sacar de encima a Raúl con sus piernas pero con tanta mala suerte que en el primer movimiento asestó un terrible golpe en los testículos de Raúl que al sentir el impacto flexionó su cuerpo bruscamente con tanta mala suerte que le dio un rodillazo en la panza a Beatriz. Ya enojada con la situación Beatriz empezó a temblar y a gritar desesperadamente y Raúl encima de ella y sin poder moverse se puso tan nervioso que intentó taparle la boca con una mano, pero con tanta mala suerte que al intentar hacerlo le metió la mano en la boca impidiéndole la respiración. Beatriz desesperada con una de sus piernas empujó el banco con tanta mala suerte que cayó sobre la cabeza lastimada de Raúl.
Un hilo de sangre corría por la vereda al lado de Raúl.
Una respiración tenue se sentía en el pasto que ocupaba Beatriz.
Ninguno de los dos pudo decir nada.
Una respiración tenue se sentía en el pasto que ocupaba Beatriz.
Ninguno de los dos pudo decir nada.
Foto: Taibo, Beatriz en "Amor Prohibido" (1955)



