martes, 31 de enero de 2012

El tren de los magos olvidados


Imaginate corriendo a la vera de una vía mientras el sonido lejano de la sirena anuncia que viene el tren. La sensación de subirse, de atraparlo mientras uno corre y se lanza sobre él. Caer y que duelan los huesos, pero que poco a poco el dolor se convierta en satisfacción de haberlo alcanzado.
Imaginate que cae una garúa tenue y que el viento envuelve las frondosas copas de los árboles. Pasan y se quedan atrás. La sensación de dejar una vía llena de durmientes mientras aparece el sueño. Y soñar, soñar con misteriosas formas de colores que empujadas por el viento se convierten en garúa de arco iris.
Imaginate que ese destino cierto se convierte en incierto como por arte de magia. Y una galera de dónde salen palomas que se van volando liberadas de un mago viejo que durante años las usó para llenarse los bolsillos de  papeles a los que alguien les otorgó valor.
Imaginate el traje negro sin galera y las arrugas del cansancio mientras la barita mágica mojada se diluye en la garúa y las palomas de reojo muestran su sonrisa imposible y te guiñan el ojo.
Imaginate los kilómetros contando durmientes y arrugas de los viejos magos sin galera. La idea desesperada de disfrutar el sol que comienza a asomarse tímidamente.
Imaginate sonriendo. Alcanzando una vez más ese tren que se lleva a los magos olvidados y que libera sus palomas. 

martes, 27 de diciembre de 2011

Te extraño












Cómo te extraño, 
tan serena y siempre esperando.
Cómo te extraño, 
siempre dispuesta a responder mis deseos.
Cómo te extraño, 
convertida en mi ritual.
Ahora, sin vos, 
carezco 
de fantasías que se convierten en realidad.
de realidades que se convierten en fantasías.
Sentada, esperando que vuelvas 
imagino llenar de contenido mi vacío decir.
Te sigo esperando cada día.


(Mi PC está rota, la llevé a arreglar, 
el señor que la arregla demora su diagnóstico. 
Yo: sufro)

jueves, 24 de noviembre de 2011

Génesis y fracaso del CEND (Síntesis Brutal)



Tenía miedo de mostrar esa parte mía. Podría llamarse oscura o bien, débil.
Me propuse construir una imagen sobre mí misma.
Un día, mientras me miraba al espejo descubrí que la mirada de enojo tapaba la de duda. Ejercité el enojo.
Busqué entonces algunas maneras poco convencionales para sostener el enojo frente a algunas otras personas dudosas que hacían esfuerzos para sostener el enojo.
Así fue, que todos los que estratégicamente convertidos en miradas de enojo como resultado de evitar la mirada dudosa nos juntamos a pensar en cómo agrandar el grupo de gente que silenciosamente dudosa hacían creer la inexistencia de la duda en personas enojosas.
Como referente del grupo estratégico de enojados ex dudosos, me encargué de la convocatoria.
Cientos de postulantes se presentaron ansiosos y fueron seleccionados de acuerdo a sus niveles de miedo, enojo y duda.
Creamos el Club Enojados para Nada Dudosos (CEND) con cuotas y servicios adecuados a las necesidades mentirosas de los socios creyentes de su propio enojo.
La acumulación de nuestro principal recurso, el enojo, provocaban la imposibilidad de resolver los conflictos. Cuando comenzaban a surgir dudas de cómo realizar las actividades, éstas automáticamente se convertían en enojos.
No pudimos salvarlo. El CEND fracasó envuelto en un caos y con todos los miembros excesivamente enojados.


Hoy, paso mis días recorriendo las calles de la cuidad buscando sin motivo enojos.
La parte de mí oscura es cada vez más débil y viceversa.
De vez en cuando me cruzo con algún integrante de nuestro fracasado club.
Los miro, pero inmediatamente me enojo.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Dulce Noviembre

No sabes decir, ni mirar, ni mandar, ni hacer.
No podes seguir, no podes deshacer lo hecho.
Escucha solamente lo que voy a decir:
El león ruge por miedo. 
Y ya.

martes, 11 de octubre de 2011

Suena a canela. Huele a clave de sol.

Atención! Los invito mientras leen el texto, hacer click aquí y escuchar este bellísimo temita
UNISONO de Lea Aput











Tengo una canción guardada en un sobre color canela.
Por momentos,  abro la ventana para escuchar el lejano cantar de las guitarras.
Voy en busca del sobre y despacito lo espío.
Un sinnúmero de fusas y corcheas me golpean la cara, como despabilándome.
Comienzan  a salir melodías que me envuelven imprudentes.
El sobre, convertido en violonchelo grita cuerdas y abraza con su son a bailarinas flautas.
Canciones santas, enigmáticos tonos y semitonos.
Suena a canela. Huele a clave de sol.
El sobre mutante vuelve a convertirse en sobre para dejar caer desde su interior a los versos llorones que buscan hacer oír su voz.
Versos encarnados en labios rojos de dulces princesas que recitan poemas.
Versos tristes de amores prohibidos y perdidos.
El sinfín del baile armónico entrelaza los versos con música parecida al silencio.
La sonrisa de la palabra que imita misterios de oboes.
La misma canción, los mismos  versos  suenan  incansablemente en la tranquilidad de las manos que abrazan la belleza musical.
Por momentos, comienzo a cerrar el sobre y envuelvo en él  sones y versos.
Lo guardo entre algodones y cierro la ventana.
Tengo una canción guardada en un sobre.
Suena a canela. Huele a clave de sol.


A propósito de las SAD

Estos últimos días, los clubes son parte de la disputa ideológica que tiñe esta previa de ballotage presidencial. Frente a la reaparición de...