¡Error! Grave error... ¡Son los pájaros!”
domingo, 31 de octubre de 2010
El origen de la Polenta (con pajaritos)
¡Error! Grave error... ¡Son los pájaros!”
lunes, 11 de octubre de 2010
Patear al aire y caer sentada
miércoles, 8 de septiembre de 2010
En el corazón de los héroes
martes, 31 de agosto de 2010
Ensaladera
Hoy me imaginaba un plato de lechuga.
Todas las hojas verdes apoyadas delicadamente.
Luego imaginé tomate en rodajas y acostado sobre la lechuga.
No tengo claro si perita o redondo.
A veces imagino un perita con tránsito lento o viciado por la gula.
Entonces ese perita deja de serlo para convertirse en redondo.
Sigo:
Sobre el tomate (cualquiera sea su raza) huevo duro.
Origen animal, centro amarillo y capa blanca.
Cortados finamente y produciendo varios ovalitos.
Hacer duro al huevo es extremar las posibilidades de cocción.
(A no ser por un microondas que lo atomiza)
Imaginé después una boca.
No me quedó claro si abierta o cerrada.
Pensé en abierta pero sostener en posición “a” provoca babeo.
Entonces cerrada (y no entran moscas).
La boca se agacha sin manos ni cubiertos sobre el plato.
La punta de la nariz toca en primer lugar al huevo.
Como el huevo es duro, la nariz no se mancha.
Luego el labio inferior toca el tomate que se asoma.
Las semillas manchan al labio dejándolo mojado.
Y ahí sí, se abre la boca para lograr arrebatar una hoja de lechuga.
Imaginé entonces que todo era más sencillo cuando era tortuga.
lunes, 19 de julio de 2010
Saquen una hoja
Miradas llenas de ansiedad. Dudas y preguntas que son propias o ajenas.Las hojas se sellan con el nombre del rey. Aquel que decide, basado en la injusticia, todas las injusticias que se van a ocurrir.
Se pide permiso para mirar mientras las biromes quieren vomitar letras inanimadas.
Es el temor de no encontrar aquella respuesta y la satisfacción de hacer lo que reyes pocas veces se permiten tan abiertamente.
Los ojos se van para los costados, espiando las caras de los otros y que sumidos en el corazón solitario, escriben palabras precisamente deseadas.
Los celulares como alarmas escupen sonidos sorpresivos en el silencio reinante.
Vuelven las miradas vacías o las llenas de conocimiento.
El punto exacto en donde hace conexión el desarrollo mental con la articulación de los dedos es donde la cara se transforma en brutalmente inexpresiva.
La unión precisa entre el saber y el poder provoca un túnel conector entre la memoria y la punta de los dedos. Es consecuencia de ello, perder cualquier conexión con el resto del cuerpo.
En el mientras tanto se producen ideas claras, confusas, ciertas o erróneas.
El proceso continúa hasta que el túnel conector se hace permeable y la conciencia lo penetra parcial o totalmente.
Es allí donde la mano se detiene a la espera de un nuevo momento de inconciencia corporal y del advenimiento tuneleano.
En ese preciso instante los ojos vuelven a tomar expresión inquisitiva, observan el alrededor el búsqueda de nuevas respuestas internas o externas.
La birome gira en las bocas, labios y baila sobre índices y anulares.
Otra vez, el ingreso de la mirada hacia el infinito, y luego como un huracán furioso, vuelve la conexión del túnel.
El proceso se iterando sucesivamente por largos minutos que nunca dejan de ser cortos.
El agotamiento, la certeza que todo está finalizado, la angustia de que no será lo que se imaginó ser y la unión de todo eso, provocan el fin.
La mano desgastada tanto como la neurona.
Como hormigas dejan sus pedacitos de hojas secas. Los seres complejos entregan uno a uno al rey su vivencia, dejando en ella sinergias y reducciones mentales.
Los silencios de las miradas se transforman en lugares vacíos, mientras las hojas vestidas con letras, esperan al rey.
miércoles, 9 de junio de 2010
Ogolipe
El y yo,
jugamos a lavarnos las manos.
Dos caras.
Una es real, la otra es reflejo.
Mis dientes sienten cosquillas.
Sonríen mis labios.
(Anaranjados)
Los cuencos sostienen mis ojos.
(Negros)
Entonces salgo.
La ventana del living
Baja.
(Miedo al brillo)
Llamo al ascensor
cuento lámparas
en él (pasillo).
Luz creada, amanecer natural.
Pesa mi cartera
Primeros segundos de luz.
Un instante
Cansancio de cuerpo y alma.
Músculos (despegándose)
de huesos.
Sorpresa de epílogo
El y yo,
Jugamos a empezar.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Bicentenario
Imaginate un hombre que durante muchos años no tuvo nada. Solamente padres e hijos.Insistió en encontrar que hacer, pero no lo encontró. O directamente no buscó.
Y si no tengo nada que hacer, nada me importa (Puede llegar a decir ese hombre)
Y nada le importa porque no tiene nada que perder.
¿Quiere hacer? ¿Puede hacer? ¿Buscó la oportunidad? ¿Se la dieron? ¿Cómo fue su vida? ¿Cómo es nuestra vida?
Colectivo 26. Subo en Rosario y del Barco Centenera. Voy para Almagro. Saco mi boleto en la máquina. “Uno veinte” digo, luego de decirle buenas tardes al colectivero. Es domingo.
“Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino; invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Argentina”
Paso entre medio de dos mujeres. Charlan de pie en el pasillo del colectivo. Llego al medio, frente a la doble puerta. Veo que extrañamente no hay gente allí. Entonces miro hacia abajo. Esta durmiendo en el piso. Un hombre de unos cincuenta años. Su almohada es una bolsa de consorcio negra. Tiene un sobre su cuerpo. El otro queda suelto y por momentos alguien lo toca con sus pies. Sus piernas recogidas forman un triángulo.
"...la va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, y deja el tendal y va a tocar para Burruchaga... ¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! ta-ta-ta-ta-ta-ta... Goooooool... Gooooool... ¡Quiero llorar! ¡Dios Santo, viva el fútbol! ¡Golaaaaaaazooooooo! ¡Diegooooooool! ¡Maradona! Es para llorar, perdónenme... Maradona, en corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos... barrilete cósmico... ¿de qué planeta viniste? ¡Para dejar en el camino a tanto inglés! ¡Para que el país sea un puño apretado, gritando por Argentina!... Argentina 2 - Inglaterra 0... Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona... Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 - Inglaterra 0".
Tiene la camiseta de la selección argentina. Un camperita de gimnasia, pantalón y mocasines. Duerme. Pasa gente que sube en las paradas. Un niño lo mira y luego mira dubitativo a su padre, quién le sopla la cara para confirmar que esté vivo. El hombre hace una mueca rara pero no abre los ojos. “Este es un vivo bárbaro” reza el padre del niño. Sigue durmiendo. El timbre suena incansablemente cada dos cuadras. Suben y bajan.
Es mi turno. Llegué a Díaz Vélez. Toco el timbre y me bajo. Me doy vuelta para mirarlo. La misma posición. Los mismos ojos cerrados, la misma camiseta. El 26 se fue e imagino que lo lleva hasta Retiro.
Imaginate dormir en el piso de un colectivo. Relajadamente, dormir.
Construimos un país desde un puerto corrupto, rodeado de lodo y con poca riqueza.
Fuimos hombres y mujeres añorando Europa.
Esquivamos la mirada de quienes habitaron ésta tierra, tan buena que nos hace llenar la boca diciendo estupideces cada vez que la mencionamos.
Crecimos siendo el granero del mundo.
Fuimos apenas silos.
Fuimos próceres defendiendo ideas.
Votamos.
Aplaudimos golpes de estado, y luego volvimos a votar.
Entendimos ideologías, las defendimos y luego las destruimos.
Sufrimos y derrotamos desarrollos vecinos.
Metimos goles. Insultamos y lloramos abrazados a una camiseta.
Hicimos y tiramos monumentos.
Dividimos en clases, las equilibramos, las volvimos a dividir.
Discriminamos y devaluamos.
Nos morimos en las calles, en las casas, en islas, en pozos.
Creímos votar ministros de economía. Los odiamos.
Plantamos soja. La vendimos.
Pedimos seguridad, no la dimos. Pedimos más seguridad e hicimos countries.
Vimos Tinelli y no lo vimos.
No nos hicimos cargo pero pedimos.
Imaginate
(Sin embargo, yo aún creo)
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