martes, 12 de junio de 2012

Tiempo de descuento


Las palabras empiezan pero nunca terminan.
El horror,
una serpiente venenosa se sentó en la puerta de tu casa.

Miro por los rincones pero solo puedo ver sillas de tres patas.

Pará querido.
El ojo de la tormenta se vuelve cada vez más insano y vos,
insistís en aplastar las medias contra el piso.

Imagino sentir que es el marco de la puerta lo que me abraza.

Pará querido.
El eje de la rueda se convirtió en tacho de basura y vos,
rezas por las hormigas culonas.

Abro los ojos y te veo levitando lluvias de mentiras sin piedad.

Pará querido.
Un árbol perdió de repente sus raíces y vos,
fumás escarbadientes.

El rey de la nada tiene súbditos fantasmas y da órdenes de cartón.

Pará querido.
La manga de la camisa se manchó con aceite y vos,
descorchás bananas.

Las palabras terminan pero nunca empiezan
El error,
Eras vos el que está sentado en la puerta de tu casa.

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