Seguimos cumpliendo Bicentenarios.
Hoy 3 de Febrero, fue la Batalla de San Lorenzo.
La estrategia y el mando del General San Martín y de su capitán Justo Bermúdez, hacen mella en los Realistas en menos de media hora, que se ven arrasados y derrotados.
En esta Batalla amanece y se sostiene como héroe Juan Bautista Cabral, quien recibió la ¿lanza? que iba para el General. Pero quien le dio esa posibilidad al Sargento fue el Granadero Juan Bautista Baigorria, un puntano aguerrido que mató al realista verdugo del General, quien continuó peleando las guerras de la independencia hasta 1818.
Pero no fueron los únicos. Aparecen silenciosos muchos caídos en batalla: "Héroes" (anónimos) como diría Richard Coleman parafraseando a David Bowie.
Entonces es bueno levantar mantos mudos. Caídos, pero no vencidos. Ellos fueron:
Juanario Luna, José Franco y Basilio Bustos de San Luis. Juan Bautista Cabral y Feliciano Silva de Corrientes, Ramón Saavedra y Blas Vargas de Santiago. Ramón Amador y Domingo Soriano de La Rioja. De córdoba José Márquez y Manuel Díaz. Juan Mateo Gelvez de BA. El español Domingo Porteau y el chileno Julián Alzogaray. Y el capitán Bermúdez, quién murió 14 días después
Seguimos cumpliendo Bicentenarios, salud!
Foto: Convento San Carlos, San Lorenzo, Santa Fé (Fue ocupado por el General durante los días de la Batalla, el comedor fue el hospital)
Fuente de idea de publicación: Diario Página 12, Domingo 03/02/13; ps. 16 y 17
domingo, 3 de febrero de 2013
lunes, 21 de enero de 2013
Cerebros
Quién dijo que las plantas no tienen cerebros?
Es más probable encontrar poco o nada de cerebro en seres humanos.
Personas que desaprenden a usarlo, que no les interesa o que simplemente les vino de adorno.
Cerebros llenos de ideas erróneas o atemporáneas.
Cerebros llenos de mentiras verdaderas y verdades mentirosas.
Cerebros vagos, que necesitan del viento para moverse al menos un poco.
Cerebros místicos, q crean significados tan propios terminan por perder conexión con la realidad.
Cerebros excesivos, veloces, que no dejan posibilidad de pausas para ver.
Cerebros mariposa, que duran apenas un día o alguno más, que son luego de ser gusano y antes de dejar de existir.
Cerebros injustos, despiadados, desplazados, infernales.
Las plantas no tienen cerebros, tal vez por ello esperamos tan poco de ellas. Que vivan, y si pueden que estén lindas y sí pueden que tengan flores y sí pueden aroma.
Y nada más.
Excepto que tenga un cerebro y peor si tiene cuatro.
Las plantas no tienen cerebros, o al menos, era lo que pensaba hasta hoy.
Foto: Cactus cerébrico, cultivado por mi madre.
Es más probable encontrar poco o nada de cerebro en seres humanos.
Personas que desaprenden a usarlo, que no les interesa o que simplemente les vino de adorno.
Cerebros llenos de ideas erróneas o atemporáneas.
Cerebros llenos de mentiras verdaderas y verdades mentirosas.
Cerebros vagos, que necesitan del viento para moverse al menos un poco.
Cerebros místicos, q crean significados tan propios terminan por perder conexión con la realidad.
Cerebros excesivos, veloces, que no dejan posibilidad de pausas para ver.
Cerebros mariposa, que duran apenas un día o alguno más, que son luego de ser gusano y antes de dejar de existir.
Cerebros injustos, despiadados, desplazados, infernales.
Las plantas no tienen cerebros, tal vez por ello esperamos tan poco de ellas. Que vivan, y si pueden que estén lindas y sí pueden que tengan flores y sí pueden aroma.
Y nada más.
Excepto que tenga un cerebro y peor si tiene cuatro.
Las plantas no tienen cerebros, o al menos, era lo que pensaba hasta hoy.
Foto: Cactus cerébrico, cultivado por mi madre.
lunes, 14 de enero de 2013
Mañanas
Es posible imaginar otras naturalezas, inclusive en medio de una ciudad ruidosa y un poco fea. La mañana, llena de colores, deja entrar el misterio de los rayos invisibles que disfrazados se tiñen de verde.
martes, 8 de enero de 2013
Óxido
El hombre respira músculos laxos,
Mientras espera
sentado el sudor del alma.
Indiscutibles plegarias que ruegan mentiras
Y simulan, vestidas de reyes.
Adiós,
Adiós a la mentira inútil
Que encierra deseos
(Secretos)
Adiós
Anversos irreversibles
Que imploran ganancias
(Oxidadas)
La matriz encierra diversas palabras
Que se funden insatisfechas de bien
El árbol derrama sus hojas
Descansan en sus nervaduras
Adiós,
Adiós a la mentira útil
Que encierra deseos
(Ruidosos)
Adiós,
Anversos reversibles
Que imploran pérdidas
(Oxidadas)
Los misterios del hombre vertebral
Inundan la palabra
innecesaria
Rezan incongruencias de colores
Invaden sus pensamientos
Adiós,
Adiós a la mentira inútil
Que encierra deseos
(Descubiertos)
Adiós
Anversos irreversibles
Que imploran ganancias
(Muertas)
lunes, 22 de octubre de 2012
El ejército del vagón (Troya)
Tenía que venir pero no vino. Luego sí vino, pero
tarde. Apareció imperativo en el penoso andén “uno” de la Estación Once y se
convirtió en un arca de Noé. Se llenó de nosotros, animales de distintas razas
dispuestos a salvar el mundo.
Mareas humanas masoquistas emprendimos viaje hacia
nuestros hogares sin importarnos nada, nada, las condiciones.
De Once rápido a Flores, Liniers, Morón, y luego parando en todas.
Impunemente decidí tomarlo y bajarme en Liniers.
(No sabía se convertiría en un viaje al Medioevo.)
El viaje como morcilla no sería nada si no fuera porque ese olvidable
tren abre las puertas en las estaciones para que más seres poco humanos
irrumpan dolorosamente en el vagón.
Flores me preocupó. Subieron demasiados pasajeros despojados de
ciudadanía, e impidieron bajar a un par de locos trastornados que prefirieron
la masacre a un colectivo.
Fue entonces cuando dije en voz alta que mi intención era bajar en la
próxima, a lo que un par de esqueletos buena onda me dijeron que me acerque ya, porque no creían que pueda
bajar.
Dice la leyenda que en Liniers
la gente se multiplica religiosamente. El dueño del puesto de panchos dice: “ustedeis
se duplicarán y comprarán cientos de panchos con papas pai. Y le pondrán
mayonesa diluida en agua. Amén”… y el milagro ocurre.
Y las almas brotan de las
fisuras del andén y renacen de las paredes.
Ya estaba yo sobre la estación de Floresta cuando comencé mi búsqueda.
Estaba nerviosa. Agarre fuerte la cartera y comencé a acercarme a la puerta. Casi
que ni podía moverme, por lo que solicitaba uno a uno me cambiara de lugar.
Refregaba cada parte de mi cuerpo con otros cuerpos y así llegué cerca de la puerta.
Las manos me transpiraban. Corrían gotas de incertidumbre…
¿Qué me esperaba en Liniers?
Una cosa tenía clara: sola no
iba a poder.
Hacer presión para bajar desde adentro del tren mientras los multiplicados
seres del andén pugnaban por entrar, era tarea de grupo.
Entonces imaginé las guerras medievales, cuando un ejército de un
color cargaba de sus cañones, arcos y flechas, caballos, espadas, banderas y se
alineaba frente al enemigo para salir corriendo a encontrarse en batalla cuerpo
a cuerpo cuando algo o alguien daba la señal.
Y se chocaban con el otro ejército que también corría con el mismo
objetivo pero al revés. Y con espadas y otros colores, atravesaban territorios
llanos y desérticos, para cruzarse en un juego de violencia infinita.
Me sentí una guerrera medieval.
Entonces comencé a motivar a mis compañeros de viaje. ¿Usted señor
baja en Liniers? ¿Usted señora? Y así fui armando mi ejército medieval, con el
único objeto de bajar.
Ya en Villa Luro contaba con más de media docena de gente que algo
risueña que disfrutaba de mi arenga que rezaba: “vamos compañeros que podemos” “todos
juntos venceremos a las mareas humanas con objetivos de ingresar al vagón” “la
unión hace a la fuerza” y otras palabras motivadoras que ahora poco recuerdo.
Llegamos a Liniers, y fuertes de alma entramos al andén. Vimos a la
muchedumbre impaciente por entrar. Eran cientos, con sus caras diabólicas y sus
ojos inyectados en sangre.
Estaban listos para el scrum medieval.
Paró el tren y se escuchó el último grito de guerra: “¡Vamos
compañeros que podemos!”, entonces se abrió la puerta. Eran ordas humanas
pujando por entrar desesperadamente... pero no pudieron, nuestro ejército
estaba motivado que empujó todo lo que más pudo. Hombres, mujeres jóvenes y más
grandes, algún adolescente. Una docena convertida en “humanos presionadores de
humanos” logramos vencer, logramos salir. Recién ahí el ejército de Liniers
logró subir.
Nos sentimos cómplices y nos miramos. Estábamos completamente ajados
pero identificados con el color del ejército del vagón. Nos despedimos con ojos
cansados.
Allá se fue el tren, tarde, retrasado, lleno de masas humanas que
estarán conformando nuevos ejércitos para enfrentarse al ejército de Morón.
Pero ahí, en Liniers, no habíamos solamente bajado, habíamos conquistamos
Troya.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Responsabilidad Social Empresaria (Pensamientos)
La siguiente reflexión fue desarrollada en el marco del Posgrado en Economía Social de la UBA, como propuesta de trabajo del Profesor Volpentesta de la materia Responsabilidad Social Empresaria (RSE). La misma fue depositaria de gran cantidad de oposiciones y disconformidades. Incluso nos rebelamos a presentarla en los tiempos propuestos. Finalmente, el malo siempre gana y la entregamos.
Pero no cuando nos dijeron. Perdimos, pero dignamente.
Para comenzar con la reflexión debo decir que
apenas supe de ésta tarea a desarrollar, imaginé que debía exponer un pre concepto.
Desde ya que muchas veces pensé en qué era, afirmando por lo general en
silencio, un montón de premisas que creía saber sin saber.
Como buena ciudadana de nuestro país suelo
realizar afirmaciones sin tener sustento de conocimiento para lo que digo.
Intento no hacerlo, soy muy observadora de no caer en ese facilismo. Es más,
realmente creía que casi no lo hacía. Hasta ahora.
La RSE era (y puedo decir que aún lo es) todo un
pre concepto. Una idea y un saber aleatorio me daba la valentía para opinar.
Mi
Opinión pre conceptual sobre RSE
La verdad es que ya el origen me molesta. Es claro
que cualquier empresa lo único que le importa es maximizar sus ganancias. ¿Y
cómo hace eso? A costa del trabajador, del cliente y a favor de los dos o tres
capitalistas que se llevan en dinero al extranjero, ya sean empresas nacionales
y ni mencionar las extranjeras. Por lo
tanto, si pensamos en “responsabilidad social” estamos perdidos. El único
motivo que impulsa la presencia de lo social es porque seguramente les dejará
mayor utilidad que si no si no existiera. A ver, es evidente que la sociedad ha
cambiado, que tantos años de extremo capitalismo han destruido tejidos sociales
y eso finalmente repercute en la calidad de la mano de obra, en la confianza y
en el consumo que realizan los ciudadanos. Un capitalismo que expulsa compulsivamente a gente por fuera del
sistema. Gente que hoy, probablemente, tiene pocas posibilidades de
reinsertarse.
En ese marco decadente y polarizado, de futuro
incierto y consecuencia de la crisis económica y social, la empresa no logrará llegar
a los objetivos porque no serán suficientes sus ventas, así como tampoco podrá
lograr el producto o el servicio adecuado, de calidad, si los trabajadores no
están calificados o no están consustanciados con su tarea. De ésta manera, continuar en el sendero en donde el
eje es el accionista olvidando el resto del juego, pone en riesgo el futuro de
las utilidades. Y perder dinero, es, por sobre todas las cosas, inadmisible.
Ahora, si la empresa comienza a pensar de manera
distinta, intentando reconstruir de alguna manera relaciones o cubrir algunas
necesidades, se pueden obtener muchos beneficios y un cambio en la percepción
que tiene el ciudadano respecto de cuál
es el objetivo que las mueve.
Me
encanta “Un sol para los chicos” porque
llevan un montón de juguetes y comidas y llaman por teléfono para donar
desde 50 a 5.000 pesos o mucho más. Me encanta también porque no les importa
solamente el rating o solamente el valor-minuto-programa en el aire, no, les
importas vos, que nada tenés, que todo
te cuesta y todos nosotros que tenemos un poquito más nos vamos a sacrificar y
solidarizarnos para darte lo que te falta, al menos por un rato. Ah! ¡Y además
puedo hablar por teléfono con Pablo Echarri que es re lindo!
Más
allá de la caricatura que es simplemente un ejemplo, se entiende que la acción
social o la buena acción es una fuerte estrategia de marketing para cualquier
empresa que lo desarrolle. De la misma manera, si se aplican políticas de
construcción hacia adentro de las empresas, también permite un salto de calidad
respecto de la productividad de los empleados. La sensación es que cuanto más
buenos somos (o parecemos ser) más aceptados, más compromiso generalizado con
la empresa, mejores empleados, más ventas y por último, si a más gente le va bien,
entonces vendemos más.
El
concepto de “mayores utilidades producto de una mejor calidad de vida del
ciudadanos” es la Responsabilidad Social Empresaria. Utilidades siempre
primero.
Lástima
que su existencia no es ni cerca altruista.
Lástima
que se vendan como generadoras de ideas de bondad o solidaridad cuando esos
conceptos son inexistentes.
Lástima
que sea una adaptación a la época que valora un poco menos lo material.
Lástima
que no sea una toma de postura frente a la vida, a la humanidad.
Hasta aquí lo dicho. La opinión pre conceptual
tiene características especiales. Supuestos erróneos, mucho desconocimiento,
creatividad, libertad, audacia y un
fuerte sesgo ideológico que tiene profunda relación con las ideas propias y con
la subjetividad en la interpretación.
Mi opinión conceptual sobre RSE
A veces llega el momento en que uno puede
enfrentar los conocimientos. En éste caso, comenzar a entender y leer sobre RSE
es una manera de introducirme en un mundo teórico desconocido. Cargada de mis
ideas, comencé a desarrollar el estudio
de los lineamientos teóricos prácticos en la aplicación de metodologías
relacionadas con responsabilidad social. No estaba tan alejada la idea de
generar un cambio respecto de los vínculos empresariales con la sociedad. La necesidad de buscar otras formas
de relación, incluyendo valores hasta ese momento desvanecidos, era prioritario
para la supervivencia. No sólo implica
la idea de pensar en “los otros” sino alienta un concepto de sustentabilidad y
sostenibilidad a largo plazo, con políticas micro ambientales, incluso dentro
de nuestra vida cotidiana. Un compañero definición de sostenibilidad como la
idea de hacer las cosas de manera tal que los beneficios obtenidos hoy y nuestra
generación no sean a costa de poner en riesgo de las futuras generaciones. Y me pareció hermoso.
Entendí que es un movimiento de cambio
internacional, que hay muchos países que están desarrollando las ideas de
responsabilidad hace muchos años. Muchos más que nosotros. Comencé a ver cómo
se aplica esa búsqueda de cambiar la cultura empresarial, de sentar bases para
dar un salto de calidad dentro no sólo para con la sociedad sino para los
propios empleados, clientes, proveedores y todos aquellos que de alguna manera
u otra se vinculan con la empresa. Así conocí que existen métodos desarrollados
y estandarizados a nivel internacional que desarrollan la idea del diagnóstico
y la evolución. La identificación de
cuáles son las estructuras que deben modificarse o profundizarse.
En éste marco de búsqueda surgen herramientas como los Reportes GRI (Global
Reporting Initiative) que desde 1997 y formados por el CERES (Coalición de
Economía Responsable del Medio Ambiente) y el PNUMA (Programa de Medio Ambiente
de las Naciones Unidas) que apuntan a mejorar la calidad, rigor y
utilidad de los reportes de sustentabilidad para que alcance un nivel
equivalente al de los reportes financieros. Los reportes tienen una estructura
de preguntas a cerca de la empresa, su cultura, sus vínculos con los actores
que primero han sido establecidos como estratégicos. De manera anual en su
mayoría, se desarrollan los informes de sustentabilidad que son una “memoria”
social a cerca de los estándares a cumplir por la empresa.
En la misma línea
encontramos al Instituto Ethos de
Brasil, un fenómeno más local, que desarrolló gran cantidad de indicadores que
permiten situar a la empresa respecto de su desarrollo de políticas de RSE, no
sólo para el conocimiento de la ubicación de la misma en la escala evolutiva de
desarrollo sino que permite reconocer los puntos de partida para modificaciones
e implementaciones.
Tanto GRI como ETHOS son
ejemplo de muchas herramientas que permiten el diagnóstico y que son impulsores
de cambios empresariales en pos de promover el desarrollo sustentable. También
existen otras herramientas que con similares objetivos apuntan a estandarizar a
nivel mundial una nueva concepción de cómo hacer las cosas. Será tarea de estos
días continuar entendiendo y conociéndolas.
Para mi sorpresa, la “cosa”
era más seria de lo que pensaba. Hay muchísimos países en dónde se desarrolla
la RSE con un alcance admirable, existen grandes desarrollos prácticos y
teóricos a cerca de su aplicación, tiene desarrollo macro, pero también micro
(Comenzar pensando en el Método PAL, ahorramos Papel, Agua y Luz). Se han
desarrollado herramientas que permite a
la empresa que lo desarrolla situarse a nivel internacional dado el
cumplimiento de los requisitos solicitados. La RSE está comenzando pero ya
tiene bastante camino recorrido, más de lo que imaginaba. Eso me gustó.
Ya con un mayor
conocimiento, que creo realmente escaso, es que de alguna manera sigo pensando
parecido a mi idea pre conceptual. Tal vez algo más moderada, con la racionalidad
que muchas veces da el saber. Las herramientas como GRI, Ethos son excluyentes.
No puede cualquier empresa realizar y cumplir con estándares internacionales,
ya que como se ha discutido no es “barato” desarrollar la RSE. Por lo tanto,
quienes pueden avanzar son las grandes empresas y/o multinacionales. A su vez,
esas mismas empresas lo hacen (es pre concepto) por motivos de marketing, con
la idea de que “es lo que hay que hacer ahora” y a eso debemos sumarle la
creación de fundaciones a través de las
cuáles se puede obtener ventajas impositivas y políticas. Luego, importa
el porqué. El objetivo no es genuino en la mayoría. No se desarrolla RSE porque
quieren una sociedad mejor, no. Se
desarrolla porque “conviene”. Y puedo gritar horas, enojada, pero… por qué no
elegir pensar que de cien empresas tal vez cinco logren en el caminar,
consustanciarse con la idea de la responsabilidad como una forma de vida más
allá del marketing. ¿Por qué no? ¿Y si ninguna logra ser genuina, pero el
desarrollo sustentable social y ambientalmente se logra, porque buscar su
génesis? ¿Por qué enojarse con una persona que cree que “Un sol para los chicos
es altruismo”?
Son muchas preguntas, de largas respuestas y
discusiones, de análisis profundos o superficiales. La realidad es que hoy es
una herramienta y puede ser útil de muchas formas. Para la imagen empresarial,
para las entidades que desarrollan tareas de ayuda social y con quienes las
empresas trabajan, para los destinatarios de los beneficios, para los empleados
que logran a veces reconocer “al otro”
aunque sea por coacción, para el medio ambiente, para el futuro.
Lo
entiendo, lo digo, lo analizo. Pero aún, no les creo nada.
martes, 7 de agosto de 2012
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